viernes, 12 de diciembre de 2008

Si supieras que te busco, día y noche. En cualquier lugar. Si supieras que sos mi primer pensamiento del día y mi último antes de dormir. Si supieras que necesito soñarte y abrazo mi almohada pretendiendo tu cuerpo a mi lado. Si supieras de la desesperación que corre por las venas y la necesidad de tu calor que me hace temblar el pulso. Si supieras que extrañarte duele en la garganta, en los músculos, en la piel.

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Te extraño cuando sucede algo gracioso, y pienso que nos reiremos de ello. Te extraño cuando estoy teniendo un día pésimo y no me cabe la menor duda que me animarías con una sola sonrisa. Te extraño cuando tengo buenas noticias, y no estás aquí para celebrar juntos. Te extraño en los momentos solitarios de cada día, pues se que compartirlos a tu lado los haría menos vacíos. Te extraño cada vez que no estamos cerca.